Crítica social

Cada vez me da más asco este alarmismo social crónico en el que parecemos sumidos para siempre. ¿Logrará alguien despertarnos del estado de letargo? ¿cuándo se producirá el eclipse que nos haga evolucionar como sociedad? El problema es ese, ya tenemos decidido el lugar que ocupamos en el planeta. Pero el problema es ese, lo hemos decidido nosotros, ¿tú lo has hablado / sentido / vivido con otro ser que no sea humano? ¿no, verdad? Yo tampoco, sin embargo, el sitio que ahora creemos que nos corresponde no ha sido deliberado, no ha habido debate, correlación, no ha habido sinergias entre especies. Nos hemos creído por un momento los reyes del mundo. Digo un momento porque nuestro paso es un suspiro a los ojos de la madre Natura. Ella nos pondrá en su sitio, tarde o temprano, será al tiempo que ella marque. La naturaleza en su concepto más filosófico y el conjunto de composiciones. Nuestro paso es efímero aquí y nos hemos olvidado de lo relativo que es el tiempo. Nuestra fugaz especie, más perecedera que nunca a pesar de la longevidad de nuestras vidas, ha sido capaz de sobrevivir a las más brutales masacres de conciencias habidas y por haber. Somos más y cada vez menos. Perdemos la pasión, que es lo que nos distingue. Perdemos romanticismo, fruto de esa pérdida de pasión. Nos dejamos perder muy pocos al frío viento de nuestras pasiones, para permanecer en el cálido abrazo de nuestros más oscuros fantasmas. Preferimos morder el polvo y caer, que acariciar el aire y ser libres de toda atadura. Las cadenas solo están en tu cabeza y, solamente tú podrás decidir lo que pasa o deja de pasar por ti. Vuela y sé libre, estás en consonancia con la Naturaleza, algún día te lo devolverá. ¿Cuándo nos daremos cuenta de que hay que dejar de comprar tiempo para vivir el tiempo plenamente? Compramos lo que no existe para vivir realidades mentales que se alejan de cualquier materialidad.